«GALENO DIXIT»

«GALENO DIXIT»

La medicina medieval prácticamente se basaba en la autoridad de Galeno e Hipócrates. Ante cualquier duda se recurría a la autoridad de los sabios griegos. Por ejemplo, en el tema de la circulación de la sangre, Galeno creía que la sangre era bombeada por el corazón a las distintas partes del cuerpo donde se consumía,  mientras era continuamente repuesta por sangre nueva en el hígado. «Galeno dixit»,  lo que éste hubiese afirmado se aceptaba sin más y no precisaba comprobación.  Otro motivo del estancamiento de la medicina medieval, fue la prohibición por motivos religiosos por parte de la Iglesia de la disección de cadáveres. 

El Renacimiento y el Humanismo que desde Italia se extendieron al resto de Europa aportaron una nueva forma entender el mundo, rompiendo con la visión religiosa medieval basada en el credo bíblico y en el principio de autoridad de los antiguos filósofos griegos, particularmente Aristóteles.  Estas nuevas formas de pensamiento transformaron toda la sociedad europea desde la política al arte, la filosofía, la literatura, la economía y también la ciencia donde destacan Copérnico y Galileo, que revolucionaron la astronomía y la física cambiando la forma de percibir la posición de la Humanidad en el Universo. Pero los cambios se produjeron en todos los campos del conocimiento, también en medicina.

El pensamiento renacentista afirmaba que todo se debía someter a la observación y la experimentación. El papa Sixto IV (1471-1484) dictó una bula que autorizaba la disección anatómica de cadáveres. En Bolonia, Padua y otras ciudades se habilitaron anfiteatros especiales donde los profesores impartían sus clases de anatomía. En 1543 Vesalio publicó «De humani corporis fabrica», manual que sería básico en anatomía hasta el siglo XX. Y poco después Miguel Servet proclamó su gran descubrimiento de la circulación menor de la sangre. Servet murió en Ginebra en 1553 ajusticiado en la hoguera. Aunque los motivos del ajusticiamiento eran más teológicos y personales por su oposición a Calvino, sus afirmaciones sobre la circulación de la sangre contribuyeron no poco a llevarle a la hoguera. Los tiempos estaban cambiando, pero para Servet no fueron lo suficientemente rápidos.

Los comentarios están cerrados.