Autor: franciscogarcia

«GALENO DIXIT»

«GALENO DIXIT»

La medicina medieval prácticamente se basaba en la autoridad de Galeno e Hipócrates. Ante cualquier duda se recurría a la autoridad de los sabios griegos. Por ejemplo, en el tema de la circulación de la sangre, Galeno creía que la sangre era bombeada por el corazón a las distintas partes del cuerpo donde se consumía,  mientras era continuamente repuesta por sangre nueva en el hígado. «Galeno dixit»,  lo que éste hubiese afirmado se aceptaba sin más y no precisaba comprobación.  Otro motivo del estancamiento de la medicina medieval, fue la prohibición por motivos religiosos por parte de la Iglesia de la disección de cadáveres. 

El Renacimiento y el Humanismo que desde Italia se extendieron al resto de Europa aportaron una nueva forma entender el mundo, rompiendo con la visión religiosa medieval basada en el credo bíblico y en el principio de autoridad de los antiguos filósofos griegos, particularmente Aristóteles.  Estas nuevas formas de pensamiento transformaron toda la sociedad europea desde la política al arte, la filosofía, la literatura, la economía y también la ciencia donde destacan Copérnico y Galileo, que revolucionaron la astronomía y la física cambiando la forma de percibir la posición de la Humanidad en el Universo. Pero los cambios se produjeron en todos los campos del conocimiento, también en medicina.

El pensamiento renacentista afirmaba que todo se debía someter a la observación y la experimentación. El papa Sixto IV (1471-1484) dictó una bula que autorizaba la disección anatómica de cadáveres. En Bolonia, Padua y otras ciudades se habilitaron anfiteatros especiales donde los profesores impartían sus clases de anatomía. En 1543 Vesalio publicó «De humani corporis fabrica», manual que sería básico en anatomía hasta el siglo XX. Y poco después Miguel Servet proclamó su gran descubrimiento de la circulación menor de la sangre. Servet murió en Ginebra en 1553 ajusticiado en la hoguera. Aunque los motivos del ajusticiamiento eran más teológicos y personales por su oposición a Calvino, sus afirmaciones sobre la circulación de la sangre contribuyeron no poco a llevarle a la hoguera. Los tiempos estaban cambiando, pero para Servet no fueron lo suficientemente rápidos.

¿QUÉ ES UN PULSAR?

¿QUÉ ES UN PULSAR?

En una anterior publicación vimos que cuando una estrella estalla en forma de supernova, si su masa es superior a 1’5 masas solares, su núcleo puede acabar colapsando en forma de estrella de neutrones [Ver: ¿QUÉ ES UNA ESTRELLA DE NEUTRONES?].

 

La estrella original tendría, debido a su rotación, cierta cantidad de momento angular. Esta cantidad depende de la velocidad de rotación y de la distancia media de la materia estelar al eje de rotación. Una de las leyes fundamentales de la naturaleza es que la cantidad de momento angular en un sistema cerrado debe mantenerse. Cuando una estrella explota, parte del momento angular es arrastrado por el gas y el polvo expulsados, pero buena parte del mismo queda atrapado en las partes centrales.

 

Cuando el núcleo de la estrella, con su momento angular, se derrumba, la materia de la que está compuesto se acerca al eje de rotación. De una distancia media de millones de kilómetros, se encoge hasta un promedio de sólo cinco kilómetros.. A fin de conservar el momento angular, ese enorme decrecimiento de la distancia desde el eje, debe compensarse con un enorme incremento en la velocidad de rotación. Los protones y electrones de la superficie girando alrededor del centro a semejantes velocidades generan un intensísimo campo magnético, que se une al también intensísimo campo gravitatorio, de forma que las partículas que se acercan a la estrella desde el exterior (como, por ejemplo, moléculas de gas o polvo interestelar), se aceleren a velocidades extremas y realicen espirales cerradísimas hacia los polos magnéticos de la estrella. Por ello, los polos magnéticos de una estrella de neutrones son lugares de actividad muy intensa. Emiten chorros de radiación en el rango del radiorayos X o rayos gamma, como si fueran cañones de radiación electromagnética muy intensa. Si la Tierra se encuentra en el camino de estos chorros de radiación, nuestros instrumentos pueden percibirlos en forma de pulsaciones a intervalos muy cortos y regulares, con períodos de hasta de cientos de veces por segundo. De ahí el nombre de pulsar, que viene a significar «estrella pulsante».

¿QUÉ ES UNA ESTRELLA DE NEUTRONES?

¿QUÉ ES UNA ESTRELLA DE NEUTRONES?

Cuando una estrella tiene una masa del orden de 10 masas solares, tiene un destino diferente del que vimos para nuestro Sol [Ver: «EL DESTINO DEL SOL»].

 La presión gravitatoria en el núcleo será mucho más intensa que en las estrellas de menor masa y las reacciones de fusión continuarán más allá del estadio oxígeno-neón. El neón se combinará hasta formar magnesio, que lo hace, a su vez, para formar silicio y luego hierro. Una vez que la estrella empieza a crear hierro, se llega a un callejón sin salida, puesto que los átomos de hierro representan el punto de máxima estabilidad y mínimo contenido energético.

Llega un momento en que la presión de radiación producida en las reacciones de fusión, es incapaz de soportar la inmensa presión ejercida por la propia masa de la estrella sobre sí misma. En una fracción de segundo la estrella se encogerá drásticamente hasta una pequeña parte de su primitivo volumen. El resultado es un estallido que destroza las capas exteriores del cuerpo de la estrella. Tendremos entonces una supernova.

¿Pero, que le sucede al núcleo contraído? Si este núcleo es relativamente pequeño, probablemente dejará como residuo una enana blanca. Pero, si es mayor de 1’5 masas solares, al disminuir la presión de radiación hacía afuera después de la explosión, la atracción gravitatoria es tan grande que sobrepasa el nivel de enana blanca, pues los átomos no pueden resistir semejante presión y colapsan sobre sí mismos, uniéndose los electrones con los protones del núcleo atómico y formando neutrones. Tendremos entonces una estrella de neutrones, objeto inimaginablemente denso y caliente.

Tamaño de una estrella de neutrones comparado con la ciudad de Vancouver.

Una estrella de neutrones típica tiene la masa de una estrella regular comprimida en un espacio de una decena de kilómetros o poco más.  Un pedazo de estrella de neutrones del tamaño de una cabeza de alfiler pesaría en la Tierra millones de toneladas, y si pudiéramos depositarlo sobre el suelo, éste no podría resistir el peso y el pedazo ira hundiéndose hacia el centro de la Tierra. Es el máximo nivel de «apretujamiento» al que puede llegar la materia; si se sobrepasa este nivel, se formará un agujero negro donde la materia se devora a sí misma y acaba por desaparecer.

EL DESTINO DEL SOL

EL DESTINO DEL SOL

El Sol existe desde hace más de 4.500 millones de años, y pese a que cada segundo consume 700 millones de toneladas de combustible de hidrógeno transformándolo en helio, aún le queda el suficiente para durar varios miles de millones de años más.

El destino y final de cada estrella depende básicamente de la cantidad de masa que originariamente la conforma. El Sol, como estrella de masa media, seguirá varios miles de millones de años estable como lo vemos actualmente, hasta que llegue el día en que habrá consumido todo el hidrógeno en su región central, entonces no producirá suficiente presión de radiación para contrarrestar la gravedad de las capas exteriores por lo que se contraerá y aumentará la temperatura del centro. Las capas exteriores se expandirán y el Sol aumentará enormemente de volumen, al tiempo que se enfría su superficie. Se habrá convertido en una gigante roja.

Pasará un par de veces por estas fases de contracción y expansión, a medida que el helio del centro pase a fusionarse también y convertirse en carbono y oxígeno. En su fase de gigante roja, El Sol absorberá a Mercurio y Venus. No es seguro si la Tierra será también absorbida, varía según el modelo teórico empleado. Pero en cualquier caso, sea o no absorbida la Tierra, lo seguro es que mucho antes la temperatura habrá subido tanto que los océanos se evaporarán, la atmósfera será expulsada al espacio y la vida desaparecerá de nuestro planeta.

El Sol no tiene masa suficiente para estallar como supernova  pero acabará por expulsar una gran parte de su masa exterior en la forma de una nebulosa planetaria, quedando únicamente el núcleo solar que se transformará en una enana blanca y, mucho más tarde, al enfriarse totalmente, en una enana negra.

QUEMAR DIAMANTES

QUEMAR DIAMANTES

Es comúnmente sabido que tanto el grafito como el diamante están formados por el mismo tipo de substancia: carbono cristalizado, y que las diferentes propiedades que presentan se deben a la diferente forma en que se produce dicha cristalización. Pero, en una primera impresión, no deja de ser sorprendente que una disposición diferente en la forma de ordenar los átomos, que por lo demás son intrínsecamente idénticos, produzcan unas diferencias de propiedades tan acusadas. Veámoslo con un poco más de detalle.

 

Los diamantes son conocidos desde la antigüedad. Eran piedras extremadamente duras que no podían ser rayadas por nada, ni por el metal más agudo. Estas piedras, por su parte, podían rayar cualquier cosa. Los griegos las llamaban adamantos, término derivado de una palabra que significa “indomable”.

 

En los siglos XVII y XVIII, en los inicios de la química, los químicos sentían el deseo de conocer la composición de todas las cosas, diamantes incluidos. Estos, sin embargo, eran difíciles de analizar; primero porque no sólo no podían rayarse, sino que no los afectaba casi ningún producto químico y ni siquiera un calor considerable hacía mella en ellos. Y segundo, porque su elevado precio era un freno a la hora de someterlos a experimentos que eventualmente podían destruirlos. En 1771 el químico francés Pierre Joseph Macquer sometió uno a temperaturas cercanas a 1.000º C. En menos de una hora el diamante desapareció.

 

La cuestión era ¿se disipaba sin más el diamante de un modo misterioso, o ardía realmente como las demás cosas? En el segundo supuesto lógicamente necesitaría un suministro de aire. Se sometió a otro diamante a altas temperaturas, pero sin aire, y esta vez el diamante no desapareció. La conclusión fue que los diamantes arden en el aire como tantas cosas, con tal de calentarlos suficientemente. Por la misma época, Lavoisier demostró que la combustión ordinaria en el aire equivalía a la combinación de la substancia quemada con el oxígeno. La combustión la convertía en óxido, y si aparentaba desaparecer era porque el óxido era un vapor. Así pues, el óxido de diamante era un vapor.

 

Lavoisier, Macquer y otros quemaron un diamante bajo una campana de cristal. El diamante desapareció, pero el vapor de óxido de diamante estaba atrapado en la campana. Al estudiarlo resultó tener las mismas propiedades que el dióxido de carbono obtenido en la quema de carbón común. Era algo sorprendente dadas las dispares propiedades del grafito y el diamante, y durante algunos años se mantuvo la duda y la controversia. Pero finalmente fue evidente que, aunque pudiera ser sorprendente, carbón, grafito y diamante estaban hechos de la misma cosa: carbono.

 

Calentando fuertemente un diamante, en ausencia de aire para que no ardiese, se vio que se transformaba efectivamente en grafito. Y, lógicamente, de inmediato surgió el interés en si era posible la transformación inversa: de grafito a diamante. Hubo varios intentos, pera tal cosa no pudo realizarse. Hoy sabemos que era completamente imposible conseguirlo con la técnica disponible en el siglo XIX, pues se requiere no sólo muy altas temperaturas sino también muy altas presiones.

EL «MODUS OPERANDI» DE LA CIENCIA

EL «MODUS OPERANDI» DE LA CIENCIA

     La diferencia principal entre la Ciencia y lo que genéricamente podríamos llamar paraciencias no está en lo que cada una afirma, sino en el rigor y la solidez de los razonamientos y las pruebas en que se basan para hacer sus afirmaciones.  Lo que sigue es sólo un ejemplo de los muchos que podríamos elegir para evidenciar el «modus operandi» de la Ciencia.

A principios de la década de los 70 del siglo pasado los astrónomos iniciaron la búsqueda de emisión de rayos X en estrellas binarias con compañeros invisibles, utilizando satélites de telescopios de rayos X. Pronto apareció un candidato: el sistema conocido como Cygnus X-1.

Estudiando el espectro de luz de una estrella es posible deducir que está girando alrededor de un compañero invisible. Se llega a esta conclusión debido a que la estrella a veces se mueve hacia nosotros y a veces se aleja. Esto se sabe por la modificación del espectro de colores a consecuencia del efecto Doppler. En el caso de Cygnus X-1 se pudo deducir que da una vuelta cada 5 días alrededor de una compañera invisible. Estas observaciones hicieron que pareciera que la compañera invisible era un agujero negro o una estrella de neutrones. La única forma de distinguir entre una cosa u otra era pesándolas.

Pero, ¿cómo puede pesarse una estrella?  Con las leyes del movimiento de los cuerpos en órbita, descubiertas por Kepler y explicadas por Newton. Los datos que se necesitan para efectuar el cálculo son la velocidad orbital de la estrella visible y el tamaño de la misma. La velocidad orbital la proporciona el estudio de su espectro de luz: cuanto más rápidamente se mueva la estrella, mayor será la variación del color. Su radio se puede deducir conociendo su temperatura y su luminosidad, ya que podemos calcular cuánto brilla una determinada área de material a una temperatura dada. Sabiendo lo que brilla toda la estrella podremos calcular entonces su superficie y a partir de ahí su radio. La temperatura se deduce directamente de su color y su luminosidad se puede obtener midiendo lo brillante que es la estrella y teniendo en cuenta a que distancia de nosotros se encuentra.  Evidentemente, cuanto más lejos esté más débil parecerá. Se puede medir la distancia por estimación de la cantidad de polvo interestelar que se interpone entre la Tierra y Cignus X-1. Esto, a su vez, se calcula a partir del grado enrojecimiento de la luz de la estrella debido a la absorción por el polvo, comparándolo con el color calculado para esta temperatura y tipo de estrella. El resultado dio al compañero oscuro de Cignus X-1 entre 8 y 18 masas solares, lo cual lo sitúa por encima de la las estrellas de neutrones y perfectamente dentro de la familia de los agujeros negros.

 

   Esta compleja cadena de razonamientos surge de unas deducciones lógicas basadas en teorías e hipótesis que, aunque pueden no estar demostradas, no se expresan alegremente sino que se sustentan en sólidos fundamentos matemáticos, que deben ajustarse a las pruebas observacionales y a las leyes físicas conocidas. Frecuentemente, para explicar una teoría confluyen varias disciplinas (física, química, geología, biología, matemáticas…) que no deben contradecirse entre sí. Diferentes equipos de científicos pueden repetir los experimentos y contrastar los resultados. Además se usan diversos instrumentos como telescopios, satélites, espectrómetros, ordenadores, interferómetros,  etc. el funcionamiento de todos los cuales también están basados en leyes y principios físicos con una justificación matemática y experimental que han sido repetidamente verificados y contrastados. Vemos pues una notable diferencia en la metodología usada para afirmar que existe un agujero negro a la usada para afirmar que existe, por ejemplo, un espíritu.

     Las religiones tienen una consideración diferente, pues muchas de ellas se basan en creencias y dogmas de fe. Y fe es creer en algo sin pruebas o, incluso, con pruebas en contra. Cualquier razonamiento lógico es vano frente a eso.

«CIENCIA» ES FEMENINO

«CIENCIA» ES FEMENINO

HIPATIA (siglos IV-V d.C.)

-La primera matemática de la Historia-

 

      Nació y vivió en Alejandría entre la segunda mitad del siglo IV y principios del siglo V d.C. (no hay certeza sobre la fecha exacta). Hipatia es la primera mujer matemática de la que se tiene conocimiento razonablemente seguro y detallado.

     El pintor renacentista Rafael la consideró merecedora de aparecer en su célebre cuadro La escuela de Atenas. En nuestro país es más conocida a nivel popular, que tal vez en otros sitios, gracias a la película Ágora (2009) de Alejandro Amenábar, que trata sobre su personaje y que tuvo un notable éxito.

     Su padre fue Teón de Alejandría, que ejercía como matemático y astrónomo en la biblioteca del Serapeo, sucesora de la famosa biblioteca de dicha ciudad y que estaba dedicada al dios greco-egipcio Serapis. Entre otras, la labor de Teón consistía en recopilar, ordenar y comentar las obras más relevantes escritas hasta entonces sobre matemáticas y astronomía, particularmente el libro Almagesto de Ptlomeo. Transmitió a su hija su pasión y conocimientos sobre estas materias, e Hipatia colaboró con su padre en varias de sus obras. Hipatia también llevó a cabo un análisis matemático de los movimientos de los astros descritos por Ptolomeo, escribió sobre geometría, álgebra y astronomía, mejoró el diseño de los primitivos astrolabios -instrumentos para determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste- e inventó un densímetro. Aunque la opinión predominante, tanto a nivel filosófico como teológico, era que la Tierra era el centro del Universo, ella seguía el modelo heliocéntrico de Aristarco con el Sol en el centro.

     Podemos situar a Hipatia dentro de la escuela neoplatónica cuyas ideas parten de los pitagóricos, una sociedad científica que basaba su sistema de pensamiento en la contemplación y el descubrimiento del cosmos, palabra que crearon ellos mismos, como un universo ordenado por unas leyes cognoscibles. También apoyaban la igualdad de género y, en consecuencia, admitían bajo las mismas condiciones a hombres y mujeres. Hipatia se convirtió en líder de los neoplatónicos alejandrinos, y su casa se transformó en un centro de instrucción al que acudían estudiantes de todas partes del mundo romano, atraídos por su fama y donde, con el espíritu integrador pitagórico, no separaba los estudiantes según su religión.

     Procuraba no implicarse en las disputas religiosas entre paganos y cristianos. Pero si se implicó partido fue en los asuntos municipales y de gestión de la ciudad. Era conocida y respetada por sus valores éticos y su sabiduría y los representantes políticos, paganos y cristianos, recurrían con frecuencia a sus consejos. Fue maestra y amiga de Orestes, el prefecto de Alejandría, que era cristiano y defendía la convivencia pacífica entre todas las culturas y religiones.

     El año 412 Cirilo fue elegido como obispo de Alejandría y, a partir de entonces, la situación cambió radicalmente. Cirilo tenía un talante fanático e intolerante que atacaba a todos los colectivos religiosos que no aceptasen el cristianismo impuesto con el pretexto de purificar la fe. Alejandría se sumió en un clima de extrema violencia. Los asesinatos entre grupos de creencias diferentes se sucedían continuamente. Para Cirilo, la influencia de Hipatia entre los altos cargos de la política imperial y municipal, representaba una amenaza. Por ello, decidió iniciar una campaña de difamación contra ella presentándola como una bruja peligrosa entregada a la magia negra que había embrujado a Orestes.

     En este enrarecido ambiente de conflictos político-religiosos, fue asesinada por una turba de fanáticos cristianos que se abalanzó sobre la filósofa mientras regresaba en carruaje a su casa, la golpearon y la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar al Cesáreo, templo edificado por Augusto tras su victoria sobre Marco Antonio y convertido en catedral de Alejandría. Allí, tras desnudarla, la golpearon con piedras y tejas hasta descuartizarla y sus restos fueron paseados en triunfo por la ciudad hasta llegar a un lugar denominado el Cinareo (por su nombre, se supone que es un crematorio), donde los incineraron. Los asesinos y sus instigadores nunca fueron castigados.

Muerte de Hipatia

 

 

 

 

MARIA GAETANA AGNESI (1718-1799)

-Autora del mejor libro de matemáticas de su época-

  

        María Gaetana Agnesi fue una matemática italiana cuya obra más importante, Instituciones Analíticas, fue traducida a varios idiomas y utilizada para aprender matemáticas durante más de cincuenta años en muchos países de Europa. En ella trataba con sencillez y claridad temas, tan novedosos entonces, como el cálculo diferencial e integral. Al final de su vida era famosa en toda Europa como una de las mujeres de ciencia más capaces del siglo XVIII.

         Nacida en Milán en 1718, fue la primera de los 21 hijos que su padre, Pietro Agnesi, tuvo con tres esposas (aunque la mayoría no sobrevivieron más allá de la infancia). No está clara la ocupación de Pietro, algunas fuentes dicen que era un rico comerciante del negocio de la seda, y otras que fue profesor en la universidad de Bolonia. En cualquier caso, María Gaetana tuvo una esmerada formación. En Milán, al contrario que en la mayoría de Europa, sí se aceptaba que las mujeres tuvieran educación. Además, María resultó ser una niña prodigio que a los 13 años dominaba perfectamente, además del italiano, el francés, alemán, español, latín, griego y hebreo.

         Su padre gustaba de organizar en su casa reuniones sociales con los intelectuales de la zona para debatir sobre cuestiones filosóficas, científicas y matemáticas. Según parece, a la edad de nueve años María estuvo, durante una hora, ante esta asamblea culta hablando en latín sobre el derecho de la mujer a estudiar ciencias y sobre cómo las artes liberales no eran contrarias al sexo femenino. A los 20 años discurría en perfecto latín sobre el origen de las fuentes y los ríos, las mareas, las teorías de Ptolomeo y Newton o la función del hígado. Se conocen de ella diversas anécdotas como ésta: parece ser que María era sonámbula, y en ocasiones, después de trabajar intensamente, exhausta, se iba a dormir dejando un problema sin resolver sobre el escritorio. A la mañana siguiente, al despertar, veía que lo había resuelto mientras dormía. Había escrito la solución completa y había vuelto a la cama.

         Sin embargo, el carácter de María era retraído y tímido, con vocación religiosa que la hacía desear entrar en un convento, como ya había hecho una hermana suya. Así, realmente, aborrecía las exhibicionistas reuniones sociales que organizaba su padre. En 1738 Pietro Agnesi publicó un profundo libro de su hija de 20 años, Propositiones Philosóphicae, en el que se compendiaba la defensa de 191 tesis filosóficas debatidas o propuestas en esos encuentros sociales que María Gaetana detestaba. Un visitante pone en su boca la siguiente disculpa: «Lamento haberlo sometido a esto; sé que por cada oyente interesado tengo veinte mortalmente aburridos».

         La muerte de su madre durante el parto de su octavo hijo da lugar a un pacto entre María Gaetana y su padre. A cambio de no tomar los hábitos, seguir viviendo en casa, y cuidar de él y de sus hermanos, pide a su padre «poder ir a misa siempre que quiera, vestir sencilla y humildemente, y no tener que asistir a bailes y fiestas». Así pues, a partir de los 20 años, María Gaetana Agnesi abandona toda actividad social y se concentra en el estudio de las matemáticas y la religión.

         En 1748 se publica en Milán la obra más famosa de Agnesi, Instituzioni analítiche ad uso della gioventú italiana -cuya edición ha de costear y realizar ella misma-, donde se recogen exposiciones sobre lógica, mecánica, hidráulica, elasticidad, química, botánica, zoología, mineralogía, astronomía, filosofía, la mecánica celeste y la teoría newtoniana sobre la gravitación universal. La obra adquiere rápidamente notoriedad entre los matemáticos de la época. Las Instituzioni exponen con claridad los conceptos a través del uso acertado de múltiples ejemplos, y tienen la virtud de armonizar los trabajos, hasta entonces dispersos, de muchos matemáticos, homogeneizándolos en un conjunto único y coherente. Se ha destacado del libro el tratamiento de los máximos y mínimos, y se le atribuye haber sido el primer libro de texto que trató conjuntamente el cálculo diferencial y el cálculo integral, explicitando además su naturaleza de problemas inversos, idea que en 1748 no era tan obvia. Se ha elogiado repetidamente la claridad, el orden, la precisión, y el uso afortunado de los ejemplos. Fue traducida a varios idiomas, y utilizada como manual en las universidades de distintos países, siendo, incluso cincuenta años más tarde, el texto matemático más completo. Un informe de una comisión de la Academia de Ciencias de París comentaba:

“Esta obra se caracteriza por una cuidadosa organización, su claridad y su precisión. No existe ningún libro, en ninguna otra lengua, que permita al lector penetrar tan profundamente, o tan rápidamente en los conceptos fundamentales del Análisis. Consideramos este Tratado como la obra más completa y la mejor escrita en su género”.

La curva de Agnesi se construye de la forma siguiente: se toma una circunferencia, un punto cualquiera O sobre ella y T el punto diametralmente opuesto a O. Para cualquier otro punto A de la circunferencia, la prolongación de la línea secante OA corta a la perpendicular a OT que pasa por T en B. La línea paralela a OT que pasa por B, y la línea perpendicular a OT que pasa por A se cortan en P. La curva de Agnesi es el conjutno de puntos P obtenidos al hacer variar el punto A.

         Entre los afortunados ejemplos del libro hay uno que la ha hecho famosa en mayor medida que todos sus otros méritos: La Curva de Agnesi. Se trata de una curva que Fermat había estudiado en 1630, y para la que Guido Grandi, en 1703, había dado un método de construcción. Grandi llamó, en 1718, a la curva versoria en latín, y versiera en italiano. Es un término naval, que identifica la cuerda o cabo que hace girar la vela. María Gaetana Agnesi escribió a su vez la versiera, añadiendo el artículo femenino. John Colson, profesor de Cambridge, encontró este trabajo tan excelente que, a una edad avanzada, decidió aprender italiano con el único fin de traducir ese libro. Sin embargo, en su deficiente conocimiento del italiano, llamó a la curva witch (bruja), debido a que confundió versiera con avversiera, que en italiano significa “diablesa”. Posteriores traducciones y ediciones han mantenido el término. Y así ha quedado inmortalizada en los libros de historia de la matemática: La “bruja” de Agnesi.  Recientemente se ha establecido que esta curva es una aproximación de la distribución del espectro de la energía de los rayos X y de los rayos ópticos, así como de la potencia disipada en los circuitos de alta frecuencia de resonancia.

         A muerte de su padre, cuando ella tenía 34 años, renunció a las matemáticas, y consagró sus esfuerzos a la teología, a socorrer a pobres e indigentes, y a educar a sus hermanos y hermanas. Dedicó por completo el resto de su vida a hacer obras de caridad viviendo y muriendo en total pobreza.

 

 

 

        

ADA BYRON (1815-1852)

-Autora del primer algoritmo informático-

  

Ada Byron

         Ada Byron era hija de Anne Isabella Milbanke, matemática y activista política y social, y del poeta Lord Byron. Conocida también como Ada Lovelace, fue una matemática británica autora de lo que se reconoce como el primer algoritmo utilizable en una máquina, por lo que se la considera la primera programadora de ordenadores.

         Su padre, Lord Byron, es considerado uno de los mayores poetas en lengua inglesa. Dotado de gran talento y personalidad, así como de atractivo físico, encarna también el ideal del héroe romántico. Todo lo cual no obsta que su vida fuese una sucesión de extravagancias, despilfarros y aventuras licenciosas. En el año de 1816 estuvo viviendo en Suiza algún tiempo junto a Percy Shelley, Mary Shelley y su médico personal John William Polidori (Byron fue muy propenso a las enfermedades y fue otra de las causas de sus depresiones). En una tormentosa noche de verano de 1816 se reunieron los cuatro en una villa alquilada por Byron, y decidieron escribir relatos de terror dignos de aquella noche lúgubre. Inspirados ambos en la personalidad de Byron, Mary Shelley escribió Frankenstein y Polidori su relato El Vampiro. Viajó por España, Italia y Grecia siguiendo los ideales románticos típicos de la época y ampliando su ya extensa lista de amantes de ambos sexos. Murió cuando Ada tenía 8 años, en Grecia a donde se había trasladado para apoyar a los griegos en su lucha para independizarse del Imperio turco.

         El matrimonio de los padres de Ada fue tormentoso ya desde el principio. Harta de las infidelidades de su marido, Anne lo abandonó llevándose a la niña apenas un mes después de su nacimiento. Pocos meses más tarde Byron abandonó Inglaterra huyendo de sus acreedores y del escándalo que se cernía sobre él por los rumores de incesto, para no regresar más. La madre de Ada quería educar a su hija alejada de las tendencias literarias y las “fantasías románticas” que hubiera podido heredar de su padre, y para contrarrestarlas puso mucho empeño en que su hija aprendiera matemáticas, disciplina que ella misma practicaba. En este contexto, Ada conoce a la matemática y científica escocesa Mary Somerville, que durante un tiempo fue su tutora.

         Al cumplir 18 años empezó a asistir a fiestas de sociedad. En una de ellas conoció a Charles Babbage quien estaba interesado en construir una máquina con la que se pudieran hacer cálculos automáticamente, eliminando errores debidos a la fatiga o aburrimiento que sufrían las personas. Basado en los trabajos precursores de Pascal y Leibniz, había pensado en una máquina que fuese programable para hacer cualquier tipo de cálculo. En aquellos momentos era muy famoso un telar programable, invención del tejedor francés Joseph Marie Jacquard, el cual podía tejer automáticamente telas con diferentes patrones de dibujos introduciendo en la máquina unas tarjetas perforadas que le daban las instrucciones. Ada estaba fascinada con el telar e inmediatamente se interesó en los proyectos de Babbage y entre ambos concibieron la idea de aplicar el método de las tarjetas perforadas a una máquina calculadora que “tejiera números”. Al año siguiente Ada, que se había dado cuenta que su pasión eran las matemáticas, hizo junto a su madre un viaje a la zona industrial del norte de Inglaterra, donde pudieron ver los telares de Jacquard en funcionamiento.

         Pasaron unos cuantos años, en los cuales Ada se casó con el conde de Lovelace y tuvo tres hijos, pero en los que no disminuyó su interés por las matemáticas ni su amistad con Babbage, que la visitaba a menudo. En 1843, Babbage había dado en Turín una conferencia sobre su máquina a la que asistió un científico italiano que quedó impresionado y publicó un artículo en francés. Babbage le pidió a Ada si podía traducir dicho artículo al inglés, cosa que no sólo hizo, si no que añadió múltiples notas y comentarios sobre el funcionamiento de la máquina. Estas notas y explicaciones acabarían triplicando el tamaño del texto original.

Máquina de Babbage

         Babbage y Ada concebían la máquina analítica de manera muy distinta. Al primero no le interesaban demasiado sus consecuencias prácticas. A Ada, por el contrario, le obsesionaban las aplicaciones del invento. Ella fue la primera en intuir lo que el invento de Babbage podía permitir. Entendió que la tecnología utilizada en el telar de Jacquard y en la máquina analítica abría camino a una nueva ciencia, la de la computación de la información. La idea visionaria en que Ada estaba pensando, era no sólo trabajar con números para obtener resultados aritméticos, si no cualquier proceso que implicara tratar datos que se pudieran digitalizar, por ejemplo la música representando las notas musicales por números.

         Las notas que Ada añadió en la traducción, se etiquetaron de la A a la G. Destaca la nota G dedicada a los números de Bernoulli, donde describe con detalle las operaciones mediante las cuales las tarjetas perforadas «tejerían» una secuencia de números en la máquina analítica. La idea de reutilizar las tarjetas encargadas de cierto procedimiento, cada vez que fuera necesario, dentro de un mismo programa, era tan avanzada que en los cien años posteriores no se escribió nada mejor referente a esta materia. Aquello era el invento de las subrutinas, pieza clave en la programación de los modernos ordenadores.

Nota «G»

        Este código está considerado como el primer algoritmo específicamente diseñado para ser ejecutado por un ordenador, aunque nunca fue probado ya que la máquina nunca llegó a construirse. Pero podemos concluir que la nota G es el algoritmo de Ada, así que a ella se la reconoce como la primera programadora de la historia, la primera persona en describir un lenguaje de programación de carácter general. Como reconocimiento se dio su nombre a un lenguaje de programación, el lenguaje ADA, diseñado por y para el Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América.

         Murió de cáncer a los 36 años, como su padre, el famoso Lord Byron, al que nunca llegó a conocer, pero del que heredó la poderosa imaginación. Ada pidió ser enterrada junto a él, que pensó siempre en ella y que le dedicó las últimas palabras antes de morir.

 

 

        

        

 HENRIETTA LEAVITT (1868-1921)

-La mujer que expandió el Universo

 


Henrietta Leavitt fue una astrónoma estadounidense cuyo trabajo permitió medir las distancias a cuerpos celestes cuya lejanía no permitía en esa época calcular como de lejos estaban, y como consecuencia de esto posibilitó que Edwin Hubble, Albert Einstein y otros científicos hicieran descubrimientos que modificaron nuestra visión del Universo que resultó ser inmensamente mayor de lo que hasta entonces se creía.

         Leavitt trabajaba en el observatorio de Harvard junto a un centenar de otras mujeres en un grupo que se conocía como “las computadoras de Harvard”. Una de las facetas de los trabajos en astronomía es el de realizar ingentes cálculos matemáticos y -cuando aún no existían los ordenadores- inevitablemente debían ser personas quienes los efectuasen. En una época en que las mujeres no tenían acceso a los telescopios y demás instrumentos de observación, los responsables del observatorio de Harvard pensaron que bien podrían encargarse de esa tarea. Así, con la finalidad de crear un catálogo o mapa de todo el Universo, contrataron a las “computadoras de Harvard” para que realizaran ese trabajo monótono, repetitivo y mal pagado pero imprescindible. Básicamente el trabajo consistía en medir el brillo de miles y miles de estrellas en miles y miles de placas fotográficas, no sólo de Harvard, sino de también de otros observatorios del mundo que no disponían de ningún equipo de “computadoras”. Henrietta Leavitt era una de ellas.

Las «calculadoras» de Harvard

         Es evidente cuando vemos estrellas, ya sea a simple vista o en una fotografía, que no todas tienen la misma luminosidad, algunas son más brillantes y otras menos. Pero hay que tener presente que estamos hablando de la magnitud aparente de cada estrella; sin conocer a que distancia se encuentra no podemos saber si en realidad es más o menos brillante, osea su magnitud absoluta. Una estrella de poca luminosidad nos puede parecer más brillante que otra mayor, por el simple motivo de que esté más próxima a nosotros. Para comprender la importancia del descubrimiento de Henrietta Leavitt, vamos primero a explicar brevemente en que consisten las estrellas variables y, particularmente, un grupo de ellas conocidas como “cefeidas”:

         Algunas estrellas, conocidas como estrellas variables, muestran cambios de magnitud en diversos intervalos de tiempo. Así, Algol en la constelación de Perseo, un ejemplo típico de binaria eclipsante, presenta unos espectaculares cambios pasando cada dos días y medio de la magnitud 2’12 a 3’19. Esto le valió que los árabes le pusieran ese nombre que significa “estrella del diablo”.

         Otra estrella variable, muy brillante, es la llamada Delta de Cefeo, en la constelación de Cefeo. Un detenido estudio reveló que su brillo variaba de forma cíclica: se iniciaba con una fase de menor brillo, el cual se duplicaba rápidamente, para atenuarse luego de nuevo muy lentamente. Esto ocurría una y otra vez con gran regularidad. Los astrónomos descubrieron después otra serie de estrellas en las que se observaba el mismo brillo cíclico, por lo cual, en honor de Delta de Cefeo, fueron bautizadas como “cefeidas”. Los períodos de las cefeidas oscilan entre menos de un día y unos dos meses. El período de Delta de Cefeo es de 5’3 días, mientras que el de la cefeida más próxima a nosotros, nada menos que la Estrella Polar, es de 4 días; no lo hace con la suficiente intensidad como para que pueda apreciarse a simple vista.

Nubes de Magallanes

         En 1912 Henrietta Leavitt, estudiando la más pequeña de las Nubes de Magallanes detectó un total de 25 cefeidas. Registró el período de variación de cada una y, con gran sorpresa, comprobó que cuanto mayor era el período, más brillante era la estrella. Esto no se observa en las cefeidas más próximas a nosotros ¿Por qué ocurría en la Pequeña Nube de Magallanes? En nuestras cercanías conocemos sólo las magnitudes aparentes de las cefeidas, pero no sabemos las distancias a que se hallan ni su brillo absoluto. Pero en la Pequeña Nube de Magallanes ocurre como si todas las estrellas estuvieran aproximadamente a la misma distancia de nosotros, debido a que la propia nebulosa se halla muy distante. Para entenderlo es como si afirmamos que todos los habitantes de Buenos Aires están a la misma distancia de nosotros. Sabemos que esto no es rigurosamente cierto, pues unos estarán unos pocos kilómetros más cerca o lejos que otros; pero dada la gran lejanía a la que está Buenos Aires, estas pequeñas diferencias son irrelevantes y podemos considerar que todos sus habitantes están igual de lejos de nosotros.

         Así se puede considerar como verdadera la relación apreciada, o sea, que el período de las cefeidas aumenta progresivamente al hacerlo la magnitud absoluta. De esta manera se logró establecer una “curva de período-luminosidad”, gráfica que mostraba el período que debía tener una cefeida en cualquier magnitud absoluta y, a la inversa, qué magnitud absoluta debía tener una cefeida de un período dado. Si tenemos dos cefeidas con idénticos períodos, podemos suponer que ambas tienen la misma magnitud absoluta.  Si la cefeida A se muestra 4 veces más brillante que la B, esto significa que ésta última se halla dos veces más lejos de nosotros. Si, por medio de otros métodos como la paralaje, pudiéramos determinar la distancia real de tan sólo una de las cefeidas, podrían calcularse las distancias de todas las restantes. Pero la paralaje sólo servía para medir la distancia a estrellas cercanas a nosotros, que estén como mucho a 100 años-luz.

         Por desgracia incluso la cefeida más próxima, la Estrella Polar, dista de nosotros cientos de años luz, es decir, se encuentra a una distancia demasiado grande como para ser medida por paralaje. Pero los astrónomos usan también métodos menos directos, por ejemplo, el movimiento propio: por término medio, cuanto más lejos de nosotros está una estrella, tanto menor es su movimiento propio. Se recurrió a una serie de técnicas para determinar los movimientos propios de grupos de estrellas y se aplicaron métodos estadísticos. Los valores concordaban lo suficiente como para que los astrónomos lo validaran como patrón de medida.

         Así gracias al descubrimiento de Henrietta Leavitt de la curva de periodo-luminosidad existía, por fin, una forma de medir de forma bastante precisa la distancia entre estrellas muy lejanas. De hecho, en 1918 se calculó el tamaño de la Vía Láctea empleando estos nuevos métodos. En esa época se creía que nuestra galaxia era la única existente. Fue Edwin Hubble quien combinó las ideas del trabajo de Leavitt con descubrimientos hechos por otros astrónomos, para asombrar al mundo en 1923 al revelar que una mancha borrosa observable en la constelación de Andrómeda era una enorme galaxia compuesta por millones de estrellas y con un diámetro de 150.000 años luz, y el objeto más lejano observable a simple vista (está a 2,5 millones de años luz de la Tierra). Un año después Hubble pudo afirmar que el universo estaba formado no solo por nuestra galaxia, la Vía Láctea, sino por muchas otras galaxias lejanas. A esto siguieron otros trabajos que indicaban que el universo estaba en expansión y también una primera aproximación a su tamaño. Todo ello, gracias a los patrones formulados por Leavitt.

         El trabajo de Henrietta fue quizá el más importante de las “computadoras de Harvard”, pero no fue el único legado de este grupo de mujeres poco valoradas y mal remuneradas. De hecho, su hallazgo no habría sido posible sin el trabajo previo de su colega Annie Jump Cannon, quien desarrolló un sistema para clasificar estrellas. Cannon se acabaría convirtiendo en la primera mujer que pudo utilizar el telescopio del observatorio. En años posteriores, otra integrante del grupo, Cecilia Payne-Gaposchkin terminaría convirtiéndose en la primera persona en obtener un doctorado en Astronomía en Harvard. Su tesis doctoral sigue considerándose revolucionaria a día de hoy: utilizando como base placas espectrales del universo, Payne-Gaposchkin determinó que las estrellas están compuestas de hidrógeno y helio (algo que fue disputado e incluso ridiculizado en su época y luego se terminó comprobando).

 

 

 

 

HEDY LAMARR (1914-2000)

-Estrella de Hollywood precursora del wifi y BlueTooth-

 

      Hedwig Eva Maria Kiesler, conocida como Hedy Lamarr fue una actriz de cine e inventora austriaca. Fue inventora de la primera versión de la “técnica de transmisión por el espectro ensanchado” que permitiría las comunicaciones inalámbricas de larga distancia.

    De inteligencia superdotada, tocaba el piano a la perfección y a los 16 años inició estudios de ingeniería que abandonó para cumplir el sueño de ser actriz. Pronto sería mundialmente famosa por la secuencia de la película Éxtasis (1933), en la que aparece completamente desnuda y simuló un orgasmo. Por dicha escena se la conocería como la primera mujer en la historia del cine que apareció desnuda en una película comercial. Sus padres se horrorizaron, pero Fritz Mandl, magnate de la empresa armamentística, al visionar la película quedó embelesado de la belleza de la joven y solicitó permiso a sus padres para cortejarla. El matrimonio, avergonzado por el comportamiento de su hija, aceptó encantado más tarde, la petición de mano del empresario. La obligaron a casarse con Fritz condenándola a una temporada en el infierno.

Fotograma de la película Éxtasis

         Fritz Mandl era extremadamente celoso y trató de hacerse con todas las copias de Éxtasis. Sólo le permitía desnudarse o bañarse si él estaba presente y la obligaba a acompañarle a todos los actos sociales y cenas de negocios para no perderla de vista. Vivía rodeada de lujo en el famoso castillo de Salzburgo, pero era una esclava que no podía hacer nada sin la autorización de Mandl. Hastiada del vacío insoportable en el que se había convertido su vida, retomó la carrera de ingeniería. En las reuniones de trabajo de Mandl a las que se la forzó a asistir, aprovechó para aprender y recopilar información sobre las características de la última tecnología armamentística nazi. Su marido era proveedor de municiones, de aviones de combate y de sistemas de control de Adolf Hitler y de Benito Mussolini (de quienes era amigo personal).

          Finalmente decidió huir. Estando Mandl en un viaje de negocios, escapó por la ventana de los servicios de un restaurante disfrazada como su asistenta y huyó en automóvil hacia Paris. La fuga fue angustiosa, los guardaespaldas de su marido la persiguieron durante días, no tenía casi dinero ni más ropa que la puesta. Finalmente, logró llegar a Londres y embarcarse en el trasatlántico Normandie con destino a Estados Unidos. Allí coincidió con el productor de películas Louis B. Mayer que le ofreció trabajo antes de llegar a puerto y, para que no se la relacionase con la película Éxtasis le puso un nuevo nombre artístico: Hedy Lamarr.

       En Hollywood compartió cartel con Charles Boyer, Spencer Tracy, Robert Taylor y Clark Gable, entre otros actores, protagonizando una treintena de películas, pero no tuvo demasiado ojo al elegirlas. Sin ir más lejos, rechazó dos obras de arte como Luz de Gas y Casablanca; y se quedó a las puertas de interpretar a Escarlata en Lo que el viento se llevó. Aun así, su imagen deslumbrante la convirtió en la estrella emergente de los años 30. Su mayor éxito fue en Sansón y Dalila (1949), dirigida por Cecil B. DeMille.

         

 

      Enemiga del régimen nazi, Lamarr, que a través de su marido había conocido a Hitler y Mussolini, por lo que tenía mucha información acerca de algunos problemas en la transmisión de comunicaciones, ideó un sistema de guiado de torpedos por medio de radiofrecuencias que permitiría destruir los submarinos alemanes. La idea ya existía y nunca funcionaba porque se podía interferir en la frecuencia e inutilizar el dispositivo. Debido a la duración de los mensajes, el enemigo podía realizar un barrido de frecuencia en diferentes bandas y tener tiempo de localizar la emisión. Una vez hallada, era fácil determinar el lugar de origen sintonizando, a la misma longitud de onda, dos o más receptores con antenas direccionales, situándolos en diferentes emplazamientos y localizando la emisora por triangulación. Conseguido esto, podían generarse interferencias que impidiesen la recepción, o atacar directamente el transmisor según conviniese. Es obvio el riesgo que esto representaba para los operadores de las estaciones, especialmente si se trataba de espías situados en territorio enemigo.

         Pero a Lamarr se le ocurrió que la frecuencia se podía cambiar constantemente (como se hace al tocar un piano, que fue lo que la inspiró) y de esa forma se podía controlar un torpedo por radio sin que pudiera ser interferido. En colaboración con el pianista, y también ingeniero, George Antheil a quien conoció en una cena, la actriz patentó el sistema que actualmente se conoce como “espectro ensanchado por salto de frecuencias”. El sistema concebido por Hedy partía de una idea tan simple como eficaz. Se trataba de transmitir los mensajes u órdenes de mando fraccionándolos en pequeñas partes, cada una de las cuales se transmitiría secuencialmente cambiando de frecuencia cada vez, siguiendo un patrón pseudoaleatorio. De este modo, los tiempos de transmisión en cada frecuencia eran tan cortos y además estaban espaciados de forma tan irregular, que era prácticamente imposible recomponer el mensaje si no se conocía el código de cambio de canales. El receptor estaba sintonizado a las frecuencias elegidas para la emisión y tenía el mismo código de cambio, saltando de frecuencia sincrónicamente con el transmisor.

         Por su parte George Antheil en el año 1923 había estrenado en París una obra titulada Ballet Mecánique. Musicalmente la obra fue un fracaso, pero el caso es que Antheil había logrado sincronizar sin cables 16 pianolas que formaban parte de la orquesta mecánica, y esta precisión es justamente lo que Hedy estaba buscando. Sin embargo, se detectaron problemas en su mecanismo, que no era muy adecuado para usarse en un torpedo y la Marina declaró que el sistema era demasiado vulnerable, archivando así la idea, y haciendo que Lamarr abandonara el proyecto. Sin embargo, en pocos años los avances en electrónica permitieron hacer operativa la idea de forma que la primera aplicación conocida se produjo poco tiempo después, durante la crisis de los misiles de Cuba en 1962, en que la fuerza naval enviada por los Estados Unidos empleó la conmutación de frecuencias para el control remoto de boyas rastreadoras. Después de Cuba se adoptó la misma técnica en algunos dispositivos utilizados en la guerra del Vietnam y, más adelante, en el sistema norteamericano de defensa por satélite (Milstar). En la actualidad, muchos sistemas orientados a voz y datos, tanto civiles como militares emplean sistemas de espectro ensanchado, entre ellos todas las tecnologías inalámbricas de que disponemos en la actualidad. Tanto la telefonía de tercera generación como el Wifi o el BlueTooth, se basan en el cambio aleatorio de canal y cada vez se encuentran más aplicaciones en la transmisión de datos sin cable.

          La actriz no consiguió ingresar ni un solo centavo por la patente. Los honores y el reconocimiento tardaron en llegar. El hecho de que el apellido que figuraba en la patente fuese Markey -su marido en aquel momento y que solo usó un par de años- tampoco ayudó a que la recordasen. Su vida personal no fue afortunada. Sus seis fracasos matrimoniales junto al declive de su carrera cinematográfica la llevaron a un consumo masivo de pastillas y a una obsesión enfermiza por la cirugía estética. Se volvió cleptómana y protagonizó sonados escándalos al ser detenida en diversas ocasiones. Finalmente, se recluyó en su mansión de Miami para pasar los últimos años de su vida aislada de un mundo que la había marginado, que celebraba las nuevas aplicaciones de su invención sin siquiera nombrarla. Cuando llegaron al fin los reconocimientos como inventora, ya era demasiado tarde. Su amargura había crecido hasta el punto que cuando le comunicaron la concesión del Pioner Award se quedó imperturbable y comentó escuetamente “Ya era hora”.

TESLA vs EDISON, O LA GUERRA DE LAS CORRIENTES

TESLA vs EDISON, O LA GUERRA DE LAS CORRIENTES

Se conoce como «guerra de las corrientes» a la lucha tecnológica, comercial y propagandística que se produjo en Estados Unidos aproximadamente entre 1880 y 1890 por el control del nuevo y prometedor mercado de la transmisión de la energía eléctrica. Un bando lo lideraba el famoso y poderoso Thomas Alva Edison, defensor de la idoneidad de la corriente continua. El otro bando, el de la corriente alterna, lo lideraba Nikola Tesla, con la colaboración del empresario y millonario George Westinghouse.

 

Pese a que Edison se empeñara en defender a la corriente continua por ser menos peligrosa, lo cierto es que este tipo de electricidad no era adecuado para su uso a gran escala debido a varios motivos técnicos, pero principalmente por las grandes pérdidas de energía que se disipaban en forma de calor durante su transporte a largas distancias desde el lugar de producción y el de consumo. La corriente alterna era mucho mejor porque permitía minimizar las pérdidas disminuyendo la intensidad de la corriente, a cambio de elevar su voltaje mediante un transformador. Tesla, con el apoyo de Westinghouse, diseño varios inventos y mecanismos que facilitaban un transporte más eficiente y rentable de la corriente alterna.

 

Pero Edison era una persona muy popular y que había sabido relacionarse bien con los medios de comunicación. Inició una guerra de propaganda en la que convirtió en defecto peligroso lo que era la principal ventaja de la corriente alterna: el que para su transporte hubiera que elevarla a miles de voltios, silenciando el hecho de que el voltaje volvía a bajarse al llegar a las casas. En su laboratorio de Nueva Jersey, su empleados llevaron a cabo pruebas de electrocución de numerosos perros y gatos a fin de verificar como actuaba la corriente alterna. Posteriormente efectuaron electrocuciones públicas, a las que invitaban a la prensa, de animales mayores como caballos y, en lo que fue la demostración estrella, ejecutaron con 6.600 voltios a una elefanta que había matado a tres cuidadores.

 

 

Como se ha dicho, Tesla y otros ingenieros, desarrollaron diversos dispositivos que mejoraron la eficacia y la seguridad de la corriente alterna, por lo que las ventajas técnicas y económicas de ésta acabaron imponiéndose finalmente.

LA REVOLUCIÓN DECIMAL

LA REVOLUCIÓN DECIMAL

En una anterior publicación vimos como la Revolución Francesa, además de radicales cambios económicos y sociales, trajo también una seguramente no menos importante «Revolución Decimal» con la implementación del Sistema Métrico Decimal [Ver: ¿QUÉ ES UN METRO?]

Hoy nos cuesta comprender lo importante y  necesaria que era esta revolución. Se estima que sólo en Francia había unos 800 nombres de medidas, pero teniendo en cuenta que cada señor principal podía imponer sus propias medidas arbitrariamente en la zona bajo su autoridad, éstas podían variar de una comarca a la vecina, y de una ciudad a otra. En  realidad podían existir unas 250.000 medidas distintas. Para hacernos una idea del caos existente veamos un fragmento de la obra «La medida del mundo» del matemático francés Denis Guedj (1940-2010):

» … la leña se vendía por cuerdas, el carbón vegetal por cestos, el carbón de piedra por sacos, el ocre por toneles y la madera de construcción por marcas o vigas. Se vendía la fruta para sidra por barricas; la sal por moyos, sextarios, minas, minotes y celemines; y el mineral a espuertas. Se despachaba el vino por pintas, chatos, jarras, galones y botellas. El aguardiente, por cuartillos. Los paños, cortinas y tapices se compraban por alnas o varas cuadradas; los bosques y prados se contaban en pértigas cuadradas; la viña en cuarteras. Los boticarios pesaban en libras, onzas, dracmas y escrúpulos, la libra valía doce onzas, la onza ocho dracmas, la dracma tres escrúpulos y el éste veinte granos. Las longitudes se medían en toesas y pies del Perú, que equivalían a una pulgada, una loña y ocho puntos del pie de rey…»

El Sistema Métrico Decimal fue uno de los grandes legados de la Revolución Francesa. Si todos los ciudadanos debían ser iguales ante la ley y tener los mismos derechos, también debían disponer de las mismas medidas que no fuesen arbitrarias, basadas en la pulgada, el codo o el pie del señor de turno, sino salidas de la propia naturaleza y por tanto universales, válidas para todas las naciones y personas.

DISCO DE ACRECIÓN

DISCO DE ACRECIÓN

Los agujeros negros, por sus inherentes características, son inobservables directamente. Sin embargo sí podemos deducir su presencia por los efectos que ocasionan en su entorno. Uno de estos efectos es el disco de acreción.

El disco de acreción está formado por la materia que envuelve un agujero negro atraída por su enorme gravedad. Esta materia no cae directamente en el agujero negro, sino que, debido a la conservación del momento angular, al ir aproximándose al mismo aumenta su velocidad de giro, de la misma forma que en un desagüe al agua no es tragada directamente sino gira entorno a él.  Esta materia giratoria se va extendiendo y «aplanando» hasta llegar a formar un disco.

Tenemos pues un enorme disco de materia que da vueltas en torno a un agujero negro;  pero no todas las partes de este disco giran con la misma velocidad angular. Según la tercera ley de Kepler, la velocidad angular será mayor cuanto más próximo se esté del centro de giro. Así una determinada zona del disco se moverá más deprisa que su vecina más externa y más despacio que su vecina más interna. La consecuencia de esto es que se ocasiona un rozamiento interno con gran producción de calor entre las diversas partes constituyentes del disco, y por tanto la emisión de radiación que sí es observable. El rozamiento y la consiguiente producción de calor es más intensa en las partes más internas, por lo que la radiación emitida desde esta zona es más energética que las del resto del disco.

Gracias a esta emisión de radiación podemos observar indirectamente el agujero negro infiriendo su existencia, y además se puede calcular su tamaño, masa, distancia a la que se encuentra, etc.